Crossfit Es Un Monstruo Feo

16 Ene

CROSSFIT ES UN MONSTRUO FEO

Primero que nada dejame darme a conocer un poco. Si no me conocés, soy coach de CrossFit desde hace ya algunos años. Con esto, moralmente me veo obligado a hacer todo ejercicio y movimiento de la mejor manera posible. ¿Te imaginás a un coach entrenando
con mala forma? Soy de la idea que se debe predicar con el ejemplo.

Pero entremos en materia. Sí, leíste bien el título y te lo repito para que quedemos claro en esto: CROSSFIT ES UN MONSTRUO FEO… MUY MUY FEO.

Ahora que estamos claros en eso voy a explicarte bien qué es lo que está pasando. Comodicen por allí, “acompañame a leer esta triste historia”.

Todo empezó como la típica historia de terror en el ejercicio. Adivinaste… con sentadillas. Las benditas sentadillas han sido desde siempre un punto muy fuerte para los que critican CrossFit. ¿Lo que más le molesta a la gente? Que las sentadillas que hacemos en CrossFit, si es que sos fisiológicamente apto, son más allá de los 90°. Estaba en el primer día de un challenge que me resultaba fascinante. Eran 6 semanas en las que cada martes teníamos que hacer 20 back squats, idealmente subiendo de peso cada semana. En ese momento me sentí feliz de haber logrado más peso del que tenía pensado. Y allí estaba yo, orgulloso de mi peso en esos back squats. Mi vida en el deporte caminaba
inocente sin saber que se dirigía al puritito barranco del Incienso. Al día siguiente estaba con ese dolor tan rico que todos sentimos después de un buen entreno y que si te gusta el ejercicio estoy seguro que reconocés, nada fuera de lo común.

No fue hasta que iba bajando unas gradas que sentí un pinchazo, ¿Adiviná en dónde? Exacto, otra vez adivinaste… en mi rodilla, específicamente la izquierda. Un dolor ingrato que no me dejaba ni poder caminar bien.

En ese momento pensé que era algo pasajero, que seguro por la sobrecarga lo había sentido y que lo único que debía hacer era reposo. PUES NO. No sentí mejora alguna.

En ese momento quiero que te imaginés la decepción que sentí. Yo, como coach me aseguré de hacer las cosas bien, bajo supervisión de otro coach y a pesar de todos los cuidados me lesioné. Le estaba ofreciendo a mis alumnos algo que se supone que te vuelve más sano, que mejora tu calidad de vida, no que te lesiona. ¿Qué clase de persona puede vender algo que sabe que es totalmente contraproducente y lo contrario a lo que el comprador quiere? Yo no.

Así que me resigné y tomé la decisión que todo crossfitero teme y detesta tomar (ya te explico por qué). Fui con el doctor.

No lo tomés a mal, el señor es muy buena gente y tiene mucho conocimiento. Sabe lo que hace. Lo que ninguno de nosotros quiere es escuchar el infame “tenés que dejar de entrenar por [inserte la cantidad de tiempo aquí]”.  Y como era de esperarse, eso fue lo que
me dijo. Debía dejar de entrenar por un mes porque ya tenía líquido en la rodilla, eso significa que hay inflamación. También me mandó a tomarme algunas radiografías para poder analizar la situación completa de mi rodilla.

Luego del descanso regresé luego de mi largo descanso de un mes con mis radiografías para que las analizara y al fin me dijera lo que pasaba.
Es en este momento en donde todo cambia. Resulta que lo que tenía se llama síndrome de la plica sintomática o dolorosa. Básicamente eso es un tejido extra que todos tenemos al nacer pero desaparece cuando somos bebés. Bueno, pues a mí no se me desapareció y no sólo eso, me duele. Es algo que le pasa al 1% de la población. Así que podés estar tranquilo, mi dolor y mi situación tiene una probabilidad casi nula de que te suceda.

¿Alguien dijo lotería? Pero eso no es todo. Resulta que mi rótula también estaba desalineada, eso significa que estaba más arriba, hacia afuera, más grande, sin forma y sin un soporte adecuado.

Ahora, volvamos a hablar del monstruoso CrossFit: Como ya te pudiste haber dado cuenta, no, no fue CrossFit lo que me lastimó, simplemente “despertó” una condición que yo ya traía de nacimiento y que cualquier otra cosa la pudo haber despertado. Pero eso no es todo. No sólo no fue el culpable de mi dolor, me ayudó. Analicemos un poco más profundo esto: El soporte de la rótula lo dan los límites que ponen los huesos, los ligamentos y la fuerza de los músculos. Mi rodilla es una rodilla anatómicamente propensa a salirse de lugar por la
falta de soporte óseo que les mencioné, pero gracias a la fuerza que desarrollé, específicamente con las sentadillas, se mantuvo siempre en su lugar y te puedo decir que le he exigido. Desde 500 sentadillas sin peso hasta llegar a mover levantar más de 300 libras
y subir muchos… muchos volcanes.

¿Y el barranco del Incienso de mi vida deportiva? Pues sí, me tuve que operar para poder darle una buena posición a mi rótula y quitar ese tejido extra que tenía. El dolor que tenía antes se convirtió en piropo y este dolor post-operatorio ha sido el más espantoso de toda
mi vida.

Lo bueno de todo es que ya voy subiendo el barranco y sigo esperando con todas mis ansias mi regreso a CrossFit, que sí, sigue siendo un monstruo feo. Ese monstruo que vive nada más que debajo de las camas y en los sueños de los que le temen porque escucharon algún mal comentario y nunca le dieron una oportunidad para cambiar sus vidas.

 
 

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